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| Alberto Fernández Díaz: el alcalde que no pudo ser |
Enmedio de la grave crisis reputacional que afecta a Barcelona cuyo liderazgo ha quedado en las manos de los macarras de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) se está empezando a echar de menos al histórico líder del Partido Popular en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, quién a lo largo de su trayectoria siempre supo ejercer su liderazgo denunciando aquellos aspectos negativos existentes en la ciudad, circunstancia que actualmente no es capaz de demostrar ninguno de los líderes políticos barceloneses que han dejado la ciudad a la deriva cayendo en manos de una fuerza extraparlamentaria cuyas acciones irracionales comprometen gravemente el futuro de Barcelona.
A excepción de un breve período entre 1999 y 2003 durante el que ejerció como líder regional del PP Alberto Fernández Díaz dedicó la integridad de su carrera política a Barcelona viendo pasar por delante a nada más ni nada menos que a cinco alcaldes (Pasqual Maragall, Joan Clos, Jordi Hereu, Xavier Trias y Ada Colau) erigiéndose siempre como una clara alternativa a todos ellos ante el escaso protagonismo de los líderes restantes del mismo hasta el extremo de representar el 70% de las iniciativas de la oposición en Barcelona. Sin embargo pese a su liderazgo siempre se vio condenado a la oposición salvo un brevísimo intervalo temporal entre 2011 y 2013 durante los que ejerció responsabilidades de gobierno en la Diputación de Barcelona como vicepresidente de la institución provincial. Y es que el fracaso de Alberto Fernández Díaz es el espejo en el que se refleja el progresismo mal entendido que ha caracterizado a Barcelona a lo largo de la presente etapa democrática, culpable de que los barceloneses hayan sido siempre engañados y sigan engañados por unos políticos que nunca se han destacado ni por su capacidad de trabajo ni por unas actitudes favorables hacia el bien común que es el que define el progresismo auténtico y verdadero, actitudes contrarias a las que ha ejercido Fernández Díaz a lo largo de su trayectoria quién hasta incluso en domingos y fiestas de guardar ha estado al pie del cañón denunciando los múltiples ejemplos de incivismo cuyo carácter antisocial no es nada progresista oscureciendo la imagen de una ciudad maravillosa. De momento los barceloneses hemos sido tan imbéciles que nos hemos perdido a un alcalde que podría haber sido formidable. ¿Cuánto tiempo y cuántas trayectorias más echaremos a perder antes de descubrir a quiénes nos merecemos y a quiénes no nos merecemos?

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