martes, 23 de julio de 2019

Cayetana Álvarez de Toledo: Marianne de España

Cayetana Álvarez de Toledo: la Marianne que defiende nuestra
libertad frente a los credos dogmáticos posmodernos 
El regreso de Cayetana Álvarez de Toledo a la primera línea política, ya fue diputada por el Partido Popular (PP) entre 2008 y 2015, en su condición de diputada por el PP en Barcelona ha causado sensación pues ha sido considerado como un auténtico soplo de aire fresco en medio del desolador panorama en el que nos ha ubicado la posmodernidad: un panorama hecho de mesianismos, irracionalismos, supersticiones, oscurantismos, ignorancia, catastrofismos, profecías cataclismáticas, admoniciones y supersticiones. Un negro panorama hecho en definitiva de control social

Frente a la desolación de los tiempos posmodernos en los que se ofrece un micrófono a cualquier bobo o boba solemne a modo de exaltación de la ignorancia Cayetana Álvarez de Toledo es una mujer culta, elegante, distinguida y ante todo valiente que no duda ni siquiera un instante en alzar su voz en defensa de la razón. En defensa de la razón como fundamento de la democracia y el progreso frente a las religiones (clásicas y modernas) cuyos sacerdotes y sacerdotas quieren mantenernos en la ignorancia para imponernos su visión dogmática y totalitaria de la realidad. Ya despuntó Cayetana Álvarez de Toledo a inicios de año con sus artículos sobre la crisis venezolana que son lo más brillante que ha conocido el periodismo español a lo largo de la última década. A partir de entonces el anuncio de su propuesta para liderar la lista electoral del Partido Popular en Barcelona supuso una auténtica sorpresa agradable para todo hombre y mujer de bien pero desagradable para los borregos nacionalistas quienes descubrieron que Cataluña no es diferente al resto de España al albergar una candidata no residente o no nacida en la circunscripción. Todo un sinónimo de que Álvarez de Toledo es valiente y no busca la comodidad aceptando retos en aquellos lugares donde la libertad está seriamente amenazada gracias a los pulsilánimes quienes deberían defenderla y no lo hacen dejando que el totalitarismo gane terreno provocando angustia y sufrimiento en muchas personas. Pues bien, Cayetana Álvarez de Toledo decidió aceptar el reto y salir al ruedo demostrando de forma demoledora cuáles habían sido las responsabilidades de cada cuál en la calamitosa situación en la que se halla Cataluña. Sin embargo apenas logró salir elegida diputada siendo la única parlamentaria del PP por la circunscripción de Barcelona. Pero la vida no ha acabado para Cayetana quien tiene mucho y prometedor futuro por delante pudiendo llegar incluso un día a ser la primera Presidenta del Gobierno sin necesidad de ser feminista. Y es que Cayetana Álvarez de Toledo es nuestra Marianne, la encarnación española de la defensa de los valores republicanos hechos de libertad e igualdad frente a los múltiples irracionalismos que acechan nuestra democracia y que quieren nuestra sumisión tiránica. 

lunes, 22 de julio de 2019

La desaparición de Iniciativa per Catalunya: el fin del ecologismo europeista en Cataluña

La desaparición de ICV pone fin al espacio
del ecologismo europeista en Catalunya
devorado por el populismo de Ada Colau 
Tras una trayectoria de 32 años de vida el partido ecosocialista o rojiverde Iniciativa per Catalunya (ICV) ha anunciado su disolución en medio de la indiferencia generalizada. De esta manera tan triste se ponía el colofón a una larga trayectoria que llegó a ser decisiva para la gobernabilidad de Cataluña pero que a partir de 2014 se vino repentinamente abajo, como consecuencia de la colonización del espacio ecologista y europeista representado por ICV por el populismo bolivariano representado por Podemos y Ada Colau quienes obligaron ICV a firmar su rendición y su absorción en el seno de una estructura llamada Catalunya en Comú que nada tiene que ver con el partido pacífico y moderno que fue Iniciativa per Catalunya. Confirmada su subordinación y por tanto su rendición ante Ada Colau ICV no ha tenido más remedio que anunciar su disolución poniendo punto y final a un espacio, el del ecologismo europeista, que ha quedado completamente huérfano en Cataluña pese a la subsistencia de las juventudes de ICV, els Joves d'Esquerra Verda (JEV), quienes intentarán mantener viva la llama del ecologismo en un espacio, el de Catalunya en Comú, caracterizado por su populismo, su antimodernidad y su anquilosamiento. 


domingo, 21 de julio de 2019

Manuel Valls ¡Qué pena!

Manuel Valls: de primer ministro francés a líder de una formación
política extraparlamentaria
Hace un año y medio Manuel Valls irrumpíó en la vida política española. Pese a su nombre y apellidos incuestionablemente españoles Valls volvía a España tras haber desarrollado una carrera política que le llevo a la cumbre política francesa, el político catalán más importante de la historia en palabras de Arcadi Espada, país al que llegó junto a su padre el pintor Xavier Valls. A los veinte años renunció a la nacionalidad española convirtièndose en ciudadano francés e iniciando una carrera política en el seno del Partido Socialista (PS) que le llevó de la alcaldía de Evry, una ciudad de la periferia de París, a la Asamblea Nacional, al ministerio del Interior y a Matignon, sede del jefe del gobierno francés. El nombramiento de Manuel Valls como primer ministro francés fue considerado como una hazaña pues ningún catalán había alcanzado jamás un rango tan elevado. Valls estuvo dos años como primer ministro hasta su dimisión en 2017. Tenía ambiciones más elevadas aún: ser presidente de la República Francesa. Pero una piedra inesperada se cruzó en su camino siendo derrotado por un desconocido llamado Benoit Hamón quien condujo a los socialistas franceses al borde de la asfixia en la que aún se encuentran. Pero la derrota de Valls acabó transformándose en una victoria apoteósica, pues por prescindir de Valls el PS se hundió cosechando el peor resultado de su historia con Hamon al frente. El nuevo presidente francés fue el exministro de Economía, Enmanuel Macron, un empleado de alta banca fichado por François Hollande que llegado un momento cogió autonomía y quiso volar solo con su propio partido: inicialmente un pequeño partido centrista llamado En Marche tomando sus iniciales. Aquello que inicialmente estaba destinado a ser un pequeño partido centrista integrando la mayoría presidencial destinada a apoyar a Valls acabó emergiendo a primer plano como salida de emergencia ante la inesperada derrota del catalán, dado que este abandonó el PS para apoyar a Macron como presidente con En Marche convertido en una amplia, abierta, transversal y hegemónica coalición integrando todas las corrientes del europeismo francés debiéndole a Valls su cargo. Por eso, al día siguiente de ganar las elecciones Valls no dudó en plantarse en los estudios de la RTL para autoproclamarse a bombo y platillo candidato de La República En Marcha (LREM), posiblemente el partido más transversal, abierto, progresista y moderno de Europa, por su habitual circunscripción de Essonne. Precisamente por su condición de partido más moderno de Europa se le dijo que se presentase a elecciones primarias como todo el mundo pese a que finalmente se le hizo un arreglo con la candidata de LREM retirándose para darle paso en calidad de candidato independiente. Finalmente Valls ganó otra vez revalidando su cargo pero por un estrechisimo margen frente a su rival una candidata de extrema izquierda de la Francia Insumisa.

Durante unos meses Valls intentó mantener inútilmente su protagonismo en la política francesa pero fracasó estrepitosamente puesto que no era más que un diputado integrado en el grupo parlamentario de LREM en la Asamblea Nacional. Mientras su estrella declinaba en Francia en Cataluña tuvo lugar el intento fallido de Golpe de Estado separatista que intentó seceder a Cataluña del resto de España subvirtiendo el orden democrático. Pese a no figurar en las històricas manifestaciones constitucionalistas de Octubre de 2017, Manuel Valls decidió participar en la campaña electoral de las Elecciones catalanas celebradas en Diciembre de 2017 participando en tres actos electorales de las tres formaciones constitucionalistas: PSC, Ciudadanos y PP. A partir de entonces empezó a implicarse cada vez más en la vida española hasta realizar un discurso apoteósico en un acto de Sociedad Civil Catalana en Marzo de 2018. A partir de entonces empezó a desvelarse la opción de su posible candidatura a las Elecciones Municipales en Barcelona en representación de Ciudadanos hecho que fue interpretado como una jugada maestra. Tras unos meses de reflexión finalmente Manuel Valls aceptó el reto anunciando su candidatura a las Elecciones Municipales en Barcelona en Septiembre de 2018. Pero ya por entonces el efecto de su candidatura había empezado a diluirse y ese mismo día un hecho de una indudable relevancia informativa como la aspiración de una figura de máxima relevancia internacional a desempeñar responsabilidades de máxima relevancia política en España a Televisión Española no le mereció más que una consideración de rango secundario. Fue el inicio de un doloroso ninguneo informativo del que tomaron parte absolutamente todos los medios informativos desde los independentistas hasta los constitucionalistas en base a una escandalosa e infame campaña de mentiras especialmente deleznable por parte de los medios constitucionalistas que en vez de apostar por caballo ganador decidieron en su mezquindad tomar partido por los mediocres candidatos presentados por PSC y PP hasta lograr instalar una percepción negativa de Manuel Valls en el electorado barcelonés. Antes de empezar la campaña electoral en el más repugnante de los cinismos ya le prepararon su epitafio bajo el delirante título que encabeza esta entrada, Manuel Valls ¡Qué pena! anticipando su derrota electoral y la imposibilidad de su sueño alcaldable cuando precisamente el medio que le escribió el obituario, Crónica Global, promovió activamente la entrada de varios de sus articulistas en la lista electoral del candidato del PSC Jaume Collboni. Finalmente, Valls y por lo tanto Ciudadanos perdieron las elecciones quedando en cuarto lugar con 99.424 votos: la apuesta del primer ministro francés se había quedado en apenas 22.200 papeletas más que en las anteriores elecciones lejor de un triunfo que pareció cercano en la Primavera de 2017.

Incluso una semana antes de las elecciones esos mismos medios que destruyeron sus expectativas electorales ya estaban preparando la continuidad de Ada Colau en la alcaldía circunstancia que exigía hacer saltar por los aires el grupo municipal de Ciudadanos, pues junto a los votos de Barcelona en Comú y el PSC se estimaba necesario el apoyo de tres concejales de Ciudadanos. Dos días después de las elecciones Valls comprometió dichos votos con el único objetivo de evitar que el xenófobo ganador de ERC, Ernest Maragall, pudiera ser Alcalde de Barcelona. Ciudadanos no veía bien esa posibilidad pero dado que sólo eran necesarios tres votos de los seis concejales de la formación la discrepancia fue pactada y no supuso la ruptura del grupo municipal: hoy Ada Colau sigue siendo alcaldesa de Barcelona gracias al apoyo de Manuel Valls. Entretanto tras su apoyo obligado a Colau el izquierdismo cambió su actitud de odio hacia Valls hasta el extremo de aparecer como hipotético ministro de Exteriores en el futuro gobierno de Pedro Sánchez. Y es que tras mucho tiempo de incomunicación y de ninguneo con el que fue su homólogo en el socialismo francés Pedro Sánchez vio en Valls un ariete más en sus desquiciados delirios maniqueos contra Ciudadanos utilizándolo para hacer daño a la formación centrista. En el marco internacional de su infame campaña anticentrista Sánchez ha tratado de persuadir a Enmanuel Macron para cortar los vínculos de LREM con Ciudadanos e incluso de expulsar al partido de ALDE usando el pretexto de sus pactos con VOX. Y es en este contexto internacional de la campaña anticiudadana en el que Valls ha sido utilizado por Sánchez, dado que el exprimer ministro francés estaba intrigando para lograr que los siete eurodiputados de Ciudadanos se desvinculasen de la formación naranja. Es en este contexto de la subordinación de Valls a Sánchez cuando Ciudadanos decide cortar su vinculación con Valls ante el daño que puede causar al partido dado su potencial ascendiente sobre Macron pese a ser ninguneado con este. Es así como finalmente la izquierda logró hacer saltar por los aires al grupo municipal centrista en Barcelona con Ciudadanos quedándose con cuatro de los seis concejales y Valls acompañado por solo una concejal exdirigente de Unió Democràtica de Catalunya (UDC).

Transcurrido un mes tras la celebración de las últimas elecciones y la reelección de Ada Colau es así como la gran promesa de la política española, el hombre venido de Francia para derrotar al independentismo y al populismo no solo se ha quedado sin ser alcalde sino además reducido a un papel absolutamente secundario permaneciendo en la más absoluta irrelevancia ante la grave crisis que padece Barcelona, cuando desde su prestigio debería estar ejerciendo un papel de liderazgo capaz de hacerle ganar unas futuras elecciones y alcanzar la alcaldía. Manuel Valls quedará para la historia como uno de los más veloces, y voraces, ejemplos de descomposición que jamás haya podido padecer la carrera de un hombre poderoso quien en el espacio de dos años y medio ha pasado de ser primer ministro de la quinta potencia mundial a pretender el liderazgo de una pequeña formación catalanista extraparlamentaria. 

jueves, 18 de julio de 2019

Alberto Fernández Díaz: el alcalde que no pudo ser

Alberto Fernández Díaz: el alcalde que no pudo ser 
Enmedio de la grave crisis reputacional que afecta a Barcelona cuyo liderazgo ha quedado en las manos de los macarras de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) se está empezando a echar de menos al histórico líder del Partido Popular en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, quién a lo largo de su trayectoria siempre supo ejercer su liderazgo denunciando aquellos aspectos negativos existentes en la ciudad, circunstancia que actualmente no es capaz de demostrar ninguno de los líderes políticos barceloneses que han dejado la ciudad a la deriva cayendo en manos de una fuerza extraparlamentaria cuyas acciones irracionales comprometen gravemente el futuro de Barcelona. 

A excepción de un breve período entre 1999 y 2003 durante el que ejerció como líder regional del PP Alberto Fernández Díaz dedicó la integridad de su carrera política a Barcelona viendo pasar por delante a nada más ni nada menos que a cinco alcaldes (Pasqual Maragall, Joan Clos, Jordi Hereu, Xavier Trias y Ada Colau) erigiéndose siempre como una clara alternativa a todos ellos ante el escaso protagonismo de los líderes restantes del mismo hasta el extremo de representar el 70% de las iniciativas de la oposición en Barcelona. Sin embargo pese a su liderazgo siempre se vio condenado a la oposición salvo un brevísimo intervalo temporal entre 2011 y 2013 durante los que ejerció responsabilidades de gobierno en la Diputación de Barcelona como vicepresidente de la institución provincial. Y es que el fracaso de Alberto Fernández Díaz es el espejo en el que se refleja el progresismo mal entendido que ha caracterizado a Barcelona a lo largo de la presente etapa democrática, culpable de que los barceloneses hayan sido siempre engañados y sigan engañados por unos políticos que nunca se han destacado ni por su capacidad de trabajo ni por unas actitudes favorables hacia el bien común que es el que define el progresismo auténtico y verdadero, actitudes contrarias a las que ha ejercido Fernández Díaz a lo largo de su trayectoria quién hasta incluso en domingos y fiestas de guardar ha estado al pie del cañón denunciando los múltiples ejemplos de incivismo cuyo carácter antisocial no es nada progresista oscureciendo la imagen de una ciudad maravillosa. De momento los barceloneses hemos sido tan imbéciles que nos hemos perdido a un alcalde que podría haber sido formidable. ¿Cuánto tiempo y cuántas trayectorias más echaremos a perder antes de descubrir a quiénes nos merecemos y a quiénes no nos merecemos? 

miércoles, 17 de julio de 2019

Barcelona a la deriva

Barcelona navega a la deriva carente de liderazgo 
Apenas transcurrido un mes y medio tras la celebración de las últimas Elecciones Municipales la situación no ha cesado de degradarse en Barcelona con la acumulación de malas noticias que afectan al prestigio y a la reputación exterior de la ciudad: robos, crímenes, turismofobia, contaminación o amianto en el Metro son pésimas noticias que acumulándose y coincidiendo en el tiempo conforman una tormenta perfecta absolutamente demoledora para Barcelona. Así pues a los pocos días de ser reelegida Ada Colau como alcaldesa se tuvo conocimiento de la muerte de una alto cargo surcoreana tras ser atracada en el centro de la ciudad. También se conoció el robo a la familia real qatarí en la caja fuerte de su hotel cuando recorrían la ciudad, mientras las juventudes de las Candidatures d'Unitat Popular (CUP), Arran, conocidas por el acoso a políticos y partidos constitucionalistas lograron acceder al terrado de la Pedrera colgando una pancarta en la que se invitaba amablemente a los turistas visitantes de la ciudad a regresar a sus casas. Asimismo se conocía que Barcelona era la segunda ciudad con mayor contaminación marítima del Mediterráneo mientras la Comisión Europea le instaba a tomar medidas para reducir los niveles de contaminación. Para culminar la peor crisis sufrida por la ciudad desde la celebración de los Juegos Olímpicos desde 1992 se supo que tres personas habían fallecido por los niveles de amianto existentes en el Metro, mientras la semana pasada se cerraba con cuatro tiroteos y un acuchillamiento cuyo balance se saldó con tres muertos y dos heridos

A lo largo de los últimos 25 años Barcelona ha vivido momentos puntualmente dramáticos pero nunca hasta la fecha se había producido tal concatenación de hechos negativos por lo que sin ningún género de dudas podemos afirmar que Barcelona se encuentra en su peor momento desde los Juegos Olímpicos de 1992. Y frente a tamaña concatenación de desgracias que ponen en cuestión la reputación de la ciudad ni la alcaldesa ni ningún miembro del gobierno municipal ha comparecido para dar la cara y asumir responsabilidades, cosa que tampoco ha hecho el líder socialista, Jaume Collboni, quién ha vuelto a repetir el error de entrar en el gobierno municipal entonces con la temeridad de formar parrte de un gobierno que carecía de concejal de Seguridad. Ahora al menos ha logrado situar en el cargo a Albert Batlle, histórico militante socialista transmigrado en militante de Units per Avançar (formación heredera de la desaparecida Unió Democràtica de Catalunya) para acabar integrado en la lista socialista, que ya ejerció el cargo con Pasqual Maragall y Joan Clos amén de ser el Director General de Seguridad del convergente Jordi Jané en el gobierno de Carles Puigdemont quien les destituyó por no estar dispuestos a situar a los Mossos d'Esquadra fuera de la legalidad. Pues si bien podría pensarse que con un concejal de Seguridad de la experiencia de Batlle la situación podría mejorar nada más lejos que la realidad, pues ni siquiera se ha molestado en comparecer para enviar un doble mensaje de confianza a los barceloneses en general y a la Guardia Urbana en particular.

Pero si la pasividad del gobierno municipal de Ada Colau es desconcertante no lo es menos la impotencia de la oposición dado que ninguno de sus representantes está siendo capaz de ejercer un liderazgo alternativo a Colau. En este aspecto llama particularmente la atención la ausencia de Manuel Valls quién tras llevar a cabo una precampaña y una campaña muy activas apareciendo como una clara alternativa a Ada Colau ahora ha desaparecido completamente del mapa, abdicando de todo protagonismo y renunciando a ejercer el liderazgo que se le suponía dado el prestigio de su trayectoria anterior como primer ministro francés. También llama la atención la ausencia del líder del Partido Popular, Josep Bou quién como Valls también llevó a cabo una campaña muy activa pero que tras el inicio de la actividad municipal también está completamente desaparecido. Tampoco resulta menos llamativa la ausencia de la exconsellera de Presidencia, Elsa Artadí, pese a haberse mostrado especialmente ilusionada por ser la candidata de Junts per Catalunya en Barcelona. Y ni que decir tiene la desaparición del ganador, Ernest Maragall, quien tras la reelección de Colau parece haber renunciado definitivamente a su sueño de ser alcalde. Y mientras la falta de liderazgo ha abandonado Barcelona a la deriva los únicos quienes están ejerciendo liderazgo desde fuera de las instituciones tras haber quedado fuera del consistorio en las últimas elecciones son los de la CUP con los efectos funestos ya conocidos por todos a nivel catalán con el acoso contra partidos y políticos constitucionalistas a cargo de su organización juvenil Arran. No es de extrañar que con este panorama tan demoledor se empiece a echar de menos al anterior líder municipal del PP, Alberto Fernández Díaz, quién a lo largo de su trayectoria estuvo siempre al pie del cañón, domingos inclusive, para denunciar aquellos aspectos que no iban bien en la ciudad. 

domingo, 14 de julio de 2019

La Europa que quieres. La Europa sin límites

La Unión Europea podría experimentar un avance sin precedentes
gracias a una histórica conjunción de fuerzas progresistas
¿Os imagináis por un momento una Europa con un Reino Unido gobernado por los Liberaldemócratas evitando el Brexit, con una Alemania gobernada por los Verdes, con Francia con la República En Marcha manteniéndose en el poder, con una Italia en la que el Partido Demócrata regresa al poder y con una España en la que Ciudadanos alcanza el gobierno? Todo este escenario guiado por un Luxemburgo con el triunvirato liberal, socialista y ecologista manteniéndose en el poder: un triunvirato progresista que pese a la reducidisma dimensión de dicho principado ejerce de faro progresista de un continente que necesita reformas desesperadamente  para afrontar con éxito los retos de futuro. De entre todos escenarios unos son más posibles que otros pero los hay que son claves para el futuro de Europa. Por ejemplo una victoria verde en Alemania acabaría con la hegemonía democristiana de Ángela Merkel, que está siendo absolutamente nefasta para un continente que ve como su futuro queda seriamente comprometido por el conservadurismo, el conformismo y la falta de imaginación de los democristianos de la CDU. Es este escenario de la victoria verde en Alemania algo que no es un imposible, algo que no es un mero deseo, algo que no es un sueño sino una hipótesis de peso que cambiaría el destino de Alemania cambiando el destino de la UE. Esta victoria verde en Alemania habría que mezclarla con una Francia que seguiría gobernada por una República En Marcha (LREM) que bajo el liderazgo de Enmanuel Macron ha demostrado ampliamente una apertura, modernidad y creatividad que sin embargo se han visto frenadas por el conservadurismo alemán de Ángela Merkel, circunstancia que sin embargo no tendría lugar con los Verdes viéndose materializada toda esta gran energía en una transormación europea sin precedentes. Y en el Reino Unido pese a que la amenaza de la salida de la UE es real un eventual triunfo electoral Liberaldemócrata con Brexit o no tampoco es un sueño sino una hipótesis que serviría bien para asegurar la pertenencia británica en la UE bien para asegurar su regreso a la misma en caso de que el Brexit no pudiera evitarse. Finalmente este cuadro podría ser apoteósico con la llegada al poder de Ciudadanos en España y el regreso al poder del Partido Demócrata en Italia hipótesis si bien menos probables que las tres anteriores apuntalarían una UE sin límites. 

¿Por qué soy de centro progresista?

El Centro Democrático y Social: mi primer referente
centrista 
Soy de centro progresista desde los 13 años. Tras unos breves escarceos con el liberalismo catalán encarnado por Pilar Rahola y el ecosocialismo, recientemente desaparecido enmedio de la indiferencia colectiva, representado por Iniciativa per Catalunya a la señalada edad me puse a leer como un auténtico poseso todo lo que caía en mis manos sobre Adolfo Suárez y sus dos partidos la Unión de Centro Democrático (UCD) y el Centro Democrático y Social (CDS). A mi todo aquello me encantaba, me parecía muy moderno y progresista frente al falso progreso en el que cayeron muchos de mis compañeros quienes al paso alegre del nacionalbolchevismo representado por las Candidatures d'Unitat Popular (CUP) pasaron de ser unos niños adorables a unos adolescentes acosadores y totalitarios. 

Pese a su extraparlamentariedad a los 16 años llegué un día a casa diciéndoles a mis padres que quería que me afiliasen al Centro Democrático y Social. Hacía muchos años que el partido no tenía representación parlamentaria pero sobrevivía en la más absoluta subterraniedad. No quería hacer ninguna carrera política, simplemente quería apuntarme a algo que me gustaba pero mis padres me quitaron la idea de la cabeza diciéndome que tal idea carecía del más absoluto futuro pues dos años después el partido se disolvió tras quince años arrastrándose por el barro. ¿Entonces qué? Me gustaba mucho Artur Mas así que me pasé a Convergència i Unió (CIU) dada la inexistencia de partidos centristas de ámbito estatal, pero poco después nacería un partido de centro-izquierda catalán llamado Ciudadanos. Dado que jamás me consideré un nacionalista catalán, apenas un catalanista muy light al estilo de Antoni Fernández Teixidó, ex-CDS por cierto, me causó una honda impresión y una grata sensación el nacimiento de Ciudadanos por ser la primera vez que asistía en la España oligárquica del bipartidismo y las mesas de camilla al nacimiento de un partido que además poseía una modernidad indudable. Dentro de lo catalanista muy light que era sentía una ligerísima aversión hacia Ciudadanos, pero una pulsión más potente aún que esa aversión hacia su carácter moderno y brillante. Entretanto Artur Mas seguía siendo un ídolo para mí, una suette de Capità Enciam (capitán ensalada) en honor a una serie infantil de TV3, de quién admiraba su carácter moderno, europeista y brillante. Dicha admiración alcanzó su cénit en 2010 con la gran victoria obtenida por Convergència i Unió en las Elecciones catalanas celebradas dicho año que llevaron a CIU a batir récords ganando en muchas ciudades del Área Metropolitana de Barcelona merced a un programa extraordinariamente abierto y progresista, absolutamente carente de veleidades separatistas y lleno de medidas prácticas como la lucha contra el desempleo y el fracaso escolar. Sin embargo, apenas dos años después ese extraordinario capital se echó súbitamente por la borda en una sola tarda merced a una algarada callejera que dando lugar al llamado "proceso" abrió una deriva antidemocrática insólita en el seno de la Unión Europea mediante la que un partido centrista como CIU acabó convertido en un partido xenófobo, supremacista y fascista quedando escindido para acabar desapareciendo tres años más tarde. Gracias a esta insòlita deriva acabé superando definitivamente mis prejuicios hacia Ciudadanos.

En definitiva soy de centro progresista porque el centro significa para mí una voluntad de progreso colectivo y una actitud de cambio que no existe en una izquierda para la que el progreso no es más que una pose elitista absolutamente desvinculada de la ciudadanía ni en una derecha acomodada y conformista absolutamente refractaria al reformismo